Hace pocos dias fui a conocer el Templo Bahá’í de Sudamérica, ubicado en la precordillera de la comuna de Peñalolén, en Santiago de Chile. Vivo en La Reina y me queda bastante cerca, sin embargo, nunca había ido a conocerlo. Asi que, muy curiosa y con mucha expectación acudí, esta vez, con mi croquera, para resucitarla y para resucitar mis ganas de croquear.
Pero primero, un poco de contexto:
¿Qué es la religión Bahá’í?
Recurro a las fuentes oficiales, su web: «El propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y a Su Religión es salvaguardar los intereses de la raza humana y promover su unidad, y estimular el espíritu de amor y fraternidad entre los hombres». Las creencias bahá’ís abordan temas esenciales como la unidad, la ausencia de prejuicios, la nobleza, la igualdad entre hombres y mujeres, la armonía entre ciencia y religión, el desarrollo de las cualidades espirituales, el servicio desinteresado hacia los demás, el valor de la justicia, la importancia de la educación, entre otros, para que la humanidad avance hacia su madurez colectiva. A los visitantes se les reúne en grupos y para entregarles información verbal, escrita y visual de los principios de la religión. Lo que me quedó grabado fue que cualquier persona, sin importar sus creencias es bienvenida a orar. y que todas las religiones del mundo son verdaderamente una, con una espiritualidad común que nos une a todos. No hay sacerdotes ni altar, pues no hay un representante de Dios en la tierra sino que cada persona ha de desarrollar esa conexión en forma directa.

¿Que es el Templo Bahá’í de Sudamérica ?
Hay templos continentales y nacionales. Y el De Santiago es continental: un refugio para la contemplación más profunda de la realidad espiritual y las cuestiones fundamentales de la vida.». Es un edificio abierto para toda persona con deseos de orar, meditar o reflexionar, con independencia a su filiación religiosa, origen, etnia o género, para la más profunda contemplación de la realidad espiritual y de las cuestiones fundamentales de la vida, incluida la responsabilidad individual y colectiva para con el mejoramiento de la sociedad.
Como dibujante urbana, me interesa además el valor arquitectónico del edificio, que a primera vista me pareció una flor abriéndose. Según la información oficial, se inspiró en un escrito que describe lo que sucede cuando la luz de lo divino impregna los corazones. El edificio más importante de Siamak Hariri, de Hariri Pontarini Architects. Ganador del Premio Internacional RAIC 2019. Consiste en una estructura luminosa de geometría sagrada, con capacidad para 600 personas. De nueve alas monumentales de vidrio que enmarcan un espacio de oración y contemplación y el concepto de UNIDAD. Es una espacio individual – un lugar de culto – donde no hay púlpito ni clero. Necesitábamos crear una nueva tipología, que fuera inclusiva y adoptada por todos. Queríamos un lugar donde la gente pudiera sentarse a contemplar tranquilamente y compartir el acto comunitario de estar el uno con el otro.

Mientras dibujaba, se me acercaron varias personas, entre ellas, una simpáticas argentinas, quienes me pidieron autorización para tomarme una foto, en inglés…les contesté en inglés. Conversamos un rato hasta que les pregunté de donde eran: de Argentina. Me reí y les dije que habláramos en español. Se sorprendieron porque me decían que yo no parecía chilena…quizás qué imagen tienen de como somos los chilenos. O me faltó mi sombrero huaso:)
Cada ala está dispuesta como una hoja, en la que el tallo principal y las venas secundarias en acero sostienen la capa externa de vidrio fundido de borosilicato y la capa interna de mármol translúcido (originario e Portugal y guardado en una cantera familiar por 7 generaciones hasta encontrar el proyecto perfecto), que permite el paso de la luz, generando una acogedora atmósfera cambiante al interior durante del día y un brillo cálido desde el interior cuando se enciende el templo en la noche, simulando una gran lámpara. Según el arquitecto, debieron utilizar muchos años para desarrollar el material idóneo para el exterior de las alas. Además, dado que Santiago es una zona sísmicamente activa, colaboraron tres universidades, de California, Canadá y Chile, para desarrollar un sistema con aisladores sísmicos de base, donde el edificio puede balancearse hasta 600 mm en cualquier dirección horizontal en caso de terremoto antes de volver a centrarse en sí mismo.
El diseño del paisajismo es del gran Juan Grimm y busca incorporarse de manera natural con el entorno de la precordillera, utilizando plantas nativas y vinculándose con la restauración ecológica, ofreciendo un espacio de tranquilidad en el que la ciudad encuentra silencio y el visitante se conecta con la naturaleza.
Algo que me perturbó profundamente – por no decir que claramente me molestó – fue el casi ausente respeto hacia un lugar como ese: primero, un templo, lugar de oración. Aunque la mayoría de la gente se mantenga afuera, todo el conjunto, tanto edificio como paisajista fue soñado, creado, diseñado, construido, como un lugar de oración por la unidad. Además, estar en medio de la precordillera, con esa magnificencia y esa belleza natural…¿Y andar gritando, riendo a carcajadas o dando instrucciones de como tomar la mejor selfie? Todos locos por la selfie. Incluso a mi lado, mientras yo dibujaba en total silencio, absorta en esa monumental belleza, una familia pasó muchos minutos, posando unos y otros, gritándose instrucciones de como poner los dedos para enmarcar al templo en un espacio ideal para el post de redes sociales…fue tanto que al final tuve que decirle a uno: disculpa, puedes hablar más despacio: estamos en un lugar de oración. Y no fueron solo ellos: eran casi todos. Como hemos descuidado las formas por la instantaneidad de una fama ficticia. A qué van…no es un sector de picnic ni una fiesta. Es un lugar para estar en recogimiento…traté de respirar y ser esa paz que esperaba encontrar.
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