Este post nació en Matanzas, litoral central de Chile. En uno de los paseos vi caballos en el Bikepark de OMZ. Fui, con una doble intención: reservar una cabalgata para mi familia y hablar con el dueño de los caballos para ver la posibilidad de hacer una sesión de dibujo en vivo. Hace un tiempo ya que no tenía la experiencia de croquear caballos en vivo y aprovechando los días de vacaciones, pensé que era una oportunidad de hacerlo. Me dieron el dato de “Beto” o Luis Román, quien guía las cabalgatas y que también es el dueño de los caballos. Hablamos por teléfono y él fue muy amable y me permitió ir un rato antes de una de sus salidas. Además, le reservé para mi familia para la mañana siguiente. Llegué y me instalé, ahí, a la sombrita del bosque de eucaliptus, sentada en las raíces de uno de los árboles y en el borde. Los caballos estaban solos dado que Beto aún no llegaba. Por ese motivo, me senté bien cerca de la cerca, para no perturbar a los caballos y estar segura. Ahí estaban ellos, medio dormidos descansando. Así que fue más fácil dibujarlos que mi última experiencia con un potro, que se movía constantemente. Estos caballos estaban bastante quietos. El único pero era que si bien no se movían en una posición, si, al cabo de un rato, se movían de lugar, dado que estaban sueltos.

Croqueando caballos en Matanzas
Aqui estoy sentadita bien cerca de la cerca, para no molestar a los caballos y estar segura.


Para croquearlos llevé solamente una croquera de acuarela (por si les ponía color después), pero quería probar mi ABC: el dibujo. Quería ver si estaba “anquilosada” de tanto dibujar encargos desde fotografías.

CROQUIS 1:

Salió muy sencillo, me encantó. Muy fiel a mi máxima en el croquis «comienza por aquello que más te dan ganas de dibujar, aquello que más te llama la atención». Mi vista se posó un un caballo que estaba de lado, con la cabeza algo escondida detrás de otro. Movía su cola incesantemente por las moscas, así que eso capturó mi atención. Y me lancé. Cual sería mi sorpresa cuando, con la primera línea, me sentí cómoda. Era como si algo que estaba ahí, aflorara. Era como si mi mano supiera lo que tenía que hacer para dar forma a ese caballo. No construí, solamente deslicé mi lápiz suavemente haciendo las formas exteriores

Croquis 1: izquierda – Croquis 2: derecha abajo – Croquis 3: derecha arriba

CROQUIS 2:

El segundo croquis no me gustó tanto, pero no por mi dibujo, sino por la postura del caballo. Estaba ubicado algo desfavorablemente. Estaba una postura como desganada (con la cabeza gacha, las patas algo abiertas y descansando). Pero como yo quería simplemente dibujar y él estaba más cerca mío que los otros, igual vale como ejercicio.

CROQUIS 5:

El quinto croquis también me gustó. Creo que me quedó muy bueno, desde las líneas iniciales y de formas generales hasta los detalles. Quedó con mucha calidad de líneas, valores (tonos) y detalles. Pude mirar bien la cincha y la montura y tratar de plasmar lo que veía. Estuve todo el rato que croqueaba, tratando de recordar qué partes de la anatomía de un caballo me habían causado dudas en mis trabajos por encargo. Por eso me fijé bien en las líneas de luces y sombras que se forman por los músculos. Y por el pelaje. Como en este caso, hice unas formas marcándo donde se divide la dirección de los pelos.

Croquis 4: izquierda – Croquis 5: derecha

SEXTO Y SEPTIMO CROQUIS

Fueron cabezas. Estos caballos chilenos no tenían la cabeza muy acarnerada. Los tamaños de orejas eran distintos también. Pero traté de fijarme en lo que veía y retratarlo, más allá de la perfección del ejemplar. Repito: el objetivo era mirar la realidad para conocerla más. Quien sabe, tal vez algún día hago algo con estos croquis, tengo algunas ideas. Pero por ahora, mi interés fue aprender, aprovechar mi rato de vacaciones para aumentar un poco más mi conocimiento sobre el caballo, mantener la práctica activa, porque eso genera destreza. Y pasar un muy buen rato dibujando.

Croquis 6: izquierda , Croquis 7: derecha

Nuevamente, mis agradecimientos a Beto por permitirme tener una tarde maravillosamente enriquecida con el croquis de caballos en vivo. Conversamos bastante y obviamente, aproveché de hacer algunas preguntas técnicas. (El también participa en las carreras a la chilena así que hubo tema interesante ahi también). Uno de los tópicos que me importan mucho es el de los colores. La jerga chilena para el color de los caballos. Así que conversamos del nombre de los diferentes colores de caballos que tenía, comprobé cuanto sabía y agregué algo nuevo.

Croqueando Caballos en Matanzas
Aqui con mis croquis ya terminados

Fue una muy linda experiencia. Y más al día siguiente cuando participamos de la cabalgata con mi familia. La recomiendo con alegría porque lo pasé muy bien. Si quieren tomar una muy bella cabalgata en Matanzas, llamen al Beto. Es muy bello. 1 hora 20 minutos por bosque, cerro y playa. Pueden encontrarlo en Instagram, como @cabalgatasbeto.

Y aqui estoy yo mismita al dia siguiente, lista para mi cabalgata. Claro que andaba con sombrero de playa no más.