Retrato a Pedido serie “Amores a Caballo”
Acuarela Premium sobre Papel de Acuarela 300 grs.
35 x 35 cm
Hecho por encargo

Adriana me contactó para realizar este retrato. Era una bella foto de una chica a caballo, junto a un hombre, ambos de sombreros de huaso, paseando a caballo por un bello campo de pasto verde. A lo lejos una arboleda de árboles gigantes. En resumen, un idílico paseo de a dos. Dado que se veían desde atrás y no se veían sus rostros, pensé que era una pareja. Más tarde me explicaría Adriana que era ella y su padre y que de hecho, el retrato era regalo para él. 

Proceso en cámara rápida de la acuarela primera capa

Me dijo que no era difícil o exigente así que me dio rienda suelta a mi creatividad para armar el retrato. Eso es ideal para mi. Porque no significa de ninguna forma que mi cliente asuma un riesgo grande, no. Al revés. Al dejarme libertad creativa, puedo elegir el camino que asegure el mejor resultado. Y siempre siempre el cliente sabe y debe saber que su gusto y preferencia es de extrema importancia para mi. Que siempre puede revisar como va la obra. Pero al confiar en mi como artista, se abre a posibilidades que ni consideró o soñó. Así que, con esa libertad y como reciéntemente había hecho otro retrato de una hija con su padre, le sugerí el formato cuadrado. Ajusté la foto para una imagen de 35 x 35 con bastante blanco alrededor. Para mí son muy importantes los blancos en una obra. No me gustan, preferencia muy personal, no tengo nada que decir de las obras de artistas que llegan al borde con sus acuarelas. Pero para mí me es mucho más agradable que las pintura tenga mucho blanco alrededor. Siempre me fijo en destacar las figuras. Y las figuras sobre un fondo lo más blanco posible es como más se destacan. Me gusta dejar zonas bien delimitadas, bien definidas, de alto detalle y otras muy indefinidas, como difuminadas. Así se genera ritmo en la obra. Es como en la música. Debe haber momentos de impacto, de alta tensión y fuerza y otros tranquilos y con pausas. El otro día escuchaba que las mejores ideas se daban en silencio. Y concuerdo con eso. Mis obras tienen muchos silencios que hacen que el solista se destaque. Y en este caso, el solista es esta pareja a caballo. El pasto y los árboles son el marco que está ahí para destacar aún más al solista. Ese es mi predicamento.

El taller con la acuarela Retrato de Amores a Caballo

Por eso también me preocupo de que mis obras sean limpias. Y no me refiero a limpieza como se entendería, de no manchar el papel. No, me refiero a que los colores sean limpios, frescos, vibrantes. Y eso se logra poniendo el color y no repasando sobre él. Cuando me siento a pintar he de estar clara y decidida. La duda generará esos borrones que terminan ensuciando la obra. Es por eso que mi estado mental y emocional es muy importante para mí. No es fácil pintar. La gente cree que es siempre un acto de autorealización. Que uno se siente taaaaaan bien y taaaaan liberada al pintar que lo pasa increíble, que es como jugar. No. No lo es. Crear es también crear desde lo que somos como seres humanos: imperfectos. Yo tengo miedo y ese miedo se expresa en la obra. Lo mismo sucede con otros estados: nerviosos, ansiosos, enojados, tristes, felices, extasiados, apáticos, aproblemados. Todo eso, que está en mi, inevitablemente va a aparecer en mi obra porque mi cabeza, mi corazón, mis emociones, mis manos, lo expresan. Es imposible que no sea así. Entonces, si tengo que hacer una obra “Bella”, primero debe embellecerme a mi misma. Por dentro. Armonizarme. Tranquilizarme. Estar presente. Y si no lo logro, no puedo hacer esa bella obra y mejor a otra cosa mariposa.

Porque he de interpretar lo que veo. Y en el caso de este retrato de Adriana con su padre, lo que yo veía era AMOR. Contención, protección, complicidad, apoyo, unión, lazos. Imagino que qué mayor sensación de protección puede tener una mujer que el recuerdo de haber paseado con su padre. Se une a tantas experiencias de niña que seguramente tuvo. Y creo que así fue y que esta foto Adriana la quiso elevar a un retrato artístico porque le inspira Amor, porque le llega ese amor y todas las otras emociones positivas. Estoy segura que es así, sino, no me hubiese mandado a hacer ese retrato. Por qué hacerlo si fue una mal momento? Un momento obligado? No. Mi propia historia con mi padre aparece en mí al hacer un retrato de este tipo. Para mí el símil sería un viaje a Austria que hicimos juntos cuando yo tenía 10 años. Sería la distancia de lo cotidiano y que estábamos los dos solos en su patria, que hizo de ese viaje el mejor de nuestra vida juntos. Ni antes ni después volvimos a tener esa complicidad. Y atesoro esos recuerdos como lo más bello que viví con el, en una historia juntos que tuvo de más agraz que de dulce.

Paseo a Caballo con mi padre - Retratos por encargo Amores a Caballo - Erika Brandner
Paseo a Caballo con mi padre – Retratos por encargo Amores a Caballo – Erika Brandner
Posando con mi acuarela Retratos por encargo Amores a Caballo