Este es mi primer retrato de jinetes en óleo. Hasta hace poco los había hecho todos en acuarela. De hecho, asumo aún los haré, si me los piden. Pero este cliente aceptó el desafío de hacerlo en óleo sobre tela, dado que esta es su segunda obra y la primera (una atajada en óleo) ya le había gustado así que por qué no, nos la jugamos y comenzamos a hacer ese retrato. Hablo en plural porque, aunque soy yo la que pinto, en mis procesos de retratos, tengo una fluida y frecuente comunicación con quien me encarga la obra. Eso a veces ha sido una pequeña carga para mi, cuando los clientes quieren un «le quito la sal» demasiado frecuentemente. Pero eso ha sucedido en contadas ocasiones y después de una conversación han entendido que al artista hay que darle libertad creativa para sacar el máximo de potencial a la obra. Pero bueno, me fui un poco por las ramas. Lo que quería decir es que el input del cliente es vital, mal que mal, es la obra de una persona querida, o de ellos mismos con su caballo preciado, tal vez aún con el o ella o tal vez ya fallecido, asi que es un recuerdo importante y yo no puedo llegar y hacer cambios pensando sólo en lo estético o en mi zona de confort, sino que el cuadro nos deje a ambas partes contentos.

Fue un trabajo intenso, es muy distinto pintar al óleo que a la acuarela…es otro lenguaje bastante antagónico pero lo que me fue gustando era como ganaban en intensidad las figuras y los caballos, esa fuerza expresiva del óleo y los colores vibrantes una vez barnizados, no tienen comparación.

Aqui se ve la obra terminada, junto a un retrato de un caballo en proceso, comenzado hace poco…el atril gigante que me hice permite trabajar varias obras a la vez, o una muy grande…

Detalle de cómo trabajé el fondo, las hojas iluminadas por el sol son sólo pinceladas, pero con la distancia se ven como hojas.

Algo que me gustó mucho fue como me quedó la tierra: las primeras capas las hice con manchas y quise dejar esas manchas originales, esas texturas artísticas. No me interesa hacer un retrato como los de los clásicos (aunque pudiera:) porque vivo en el presente y quiero que mis cuadros sean expresivos, es cierto que tienen que tener mucho realismo porque a mi público huaso le gusta así, pero me dan mis licencias de hacer algo más moderno y eso me alegra.

Aqui se ven más detalles como el pelaje y los aperos…y en plenitud los colores. Las figuras estaban algo a contraluz y exageré lo cálido del suelo para dar una sensación de día de calor, de mucha luminosidad y sacar más adelante aún los caballos…me encantó el contraste entre las patas y el fondo amarillo.

Y finalmente, la obra…